Mundo virtual. Esteban Ierardo. Читать онлайн. Newlib. NEWLIB.NET

Автор: Esteban Ierardo
Издательство: Bookwire
Серия:
Жанр произведения: Документальная литература
Год издания: 0
isbn: 9789507546402
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su floreciente industria tecnológica”34. Claramente, China es un ejemplo no de la tecnología en su fase democratizadora, sino como mayor garantía de control social. Las cámaras se multiplican para escudriñar casi todo. Quienes cruzan imprudentemente una calle son mostrados con sus nombres en grandes pantallas. El sistema informatizado de la vida permite mantener actualizados bancos de datos con la indicación de quienes no pagan sus cuentas. El reconocimiento facial permite ubicar sujetos buscados entre la multitud y también impedir el acceso a individuos no autorizados a ingresar a complejos de viviendas.

      Los analistas del sistema de vigilancia chino observan también sus deficiencias; aún está lejos de ser el ojo que realmente todo lo ve. La base de datos de individuos sospechosos a ser especialmente vigilados (como activistas políticos, narcotraficantes, supuestos terroristas) es de 20 a 30 millones. Bajo la premisa de una sociedad del control total todos son sospechosos, por lo que la especialización de la vigilancia aún debe aumentar. Pero aunque las cámaras todavía no hayan construido un radar para el monitorio continuo y total, sus efectos psicológicos son intimidantes y normalizadores. Porque el saberse vigilado mantiene a la población a raya, y contribuye a disuadir a muchos de sus impulsos de robo, o acelera la confesión de los capturados e interrogados por la fuerza pública.

      En el caso chino, la vigilancia del ciberespacio y el mundo físico devienen un ejemplo contundente de un proceso de vigilancia total en construcción. Esta vigilancia parte del Estado centralizador. Pero en un futuro no muy lejano, la vigilancia en expansión puede volverse en contra de los propios Estados, y no solo por la acción de un ciberterrorismo. Parte de la CIA es el National Intelligence Council (NIC), la oficina de análisis que busca prever escenarios futuros de alto impacto a nivel geopolítico y económico. En 2013, bajo el mandato de Barak Obama, se publicó el Global trends 2030. Alternative words (Tendencias mundiales 2030. Nuevos mundos posibles). Según este informe, la tendencia será que los países ya no serán países sino grandes comunidades interrelacionadas por internet y las redes sociales. Facebooklandia (más de mil millones de usuarios), Twitterlandia (más de 800 millones). El acceso a la red y las vías digitales modificará la estructura del poder. Se darán procesos “pospolíticos” o “posdemocráticos” que permitirán que los ciudadanos mejor presionen a los políticos. Pero todo esto compensado por una capacidad total de vigilancia de los ciudadanos; y, paralelamente, las grandes empresas de internet serán los megaprocesadores de información cuya influencia se extenderá no solo a los individuos (o a lo que quede de ellos), y a la población global, sino también a los Estados mismos.

      Varuna es omnisciente e infalible, “conoce el rastro de los pájaros que vuelan en el aire. Conoce la dirección del viento. Y él, el que lo sabe todo, espía todos los secretos, todas las acciones y las intenciones…”. Coloca espías en las plantas y en las casas puesto que es un dios que nunca cierra sus ojos. Varuna es samasraksha, “con mil ojos”. Y Varuna no es el único que tiene “mil ojos”. También otros dioses de la India antigua los tienen: Indra, Vayu, Agni, Purusha...

      Desde el cielo el dios todo lo ve. Debe verlo todo, en eso se juega su poder supremo.

      En la sociedad de la vigilancia también todo debe ser visto desde lo alto, mediante ejércitos de espías, drones, cámaras, satélites y sensores. Ya no se trata sólo de ciberespionaje, de fisgonear nuestros datos y secretos en el ciberespacio. El espionaje del dios de “los mil ojos” es el que puede ver no sólo nuestros datos informatizados sino todos nuestros movimientos, desplazamientos y locaciones en el mundo físico, e incluso nuestros pensamientos. Por eso del cielo “descienden sus espías, sus miles de ojos que espían la tierra”. Los satélites actuales son capaces de ubicar casi cualquier cosa sobre la Tierra, y enviar la información necesaria a uno o muchos drones para confirmar un objetivo. Geolocalización y luego ataque.

      La tecnología avanzada, en este caso asociada con la construcción de la sociedad de la vigilancia, revive los procesos de visibilidad total antes solo posibles para un dios. Los dispositivos actuales emulan las potencias que los hombres le atribuían al viejo Dios. El Ojo Divino que todo lo ve vuelve a parpadear. Antes era el Ojo de la Providencia, el Ojo panóptico o Delta luminoso, símbolo de la vigilancia divina sobre toda la humanidad. Ese ojo que antes vimos en su forma de dios hindú, pero que también es el ojo de Ra, o el ojo de Horus en el Antiguo Egipto. Ese Ojo de Dios se alojó dentro de un triángulo en los primeros siglos del cristianismo. Al principio formado por tres peces, luego se usó como símbolo de la Trinidad. Pero el ojo dentro del triángulo evolucionó en el arte renacentista. Entonces su significado era la omnisciencia y la omnipresencia del Dios Padre. Y la masonería convertirá al Ojo que Todo lo Ve en parte fundamental de su simbología, en la que brilla como “Delta Luminoso” y representación del Gran Arquitecto del Universo. El ojo que brilla en el triángulo en el dorso del billete de un dólar…

      Siempre El Ojo que Todo lo Ve fue símbolo de luz, sabiduría y espíritu. Algo muy distinto a los “mil ojos” de los drones, satélites y sensores que fortalecen al Poder de este mundo. El renacimiento del viejo dios como tecnodivinidad del espionaje total.

      Drones minúsculos con cámaras podrían hurgar todo espacio antes privado por el que se mueven los individuos. Potencialmente, nada quedaría fuera de esa diminuta visión móvil capaz de penetrar en recintos que, para ser inviolables, necesitarían un sellado completo que impidiera el ingreso de este tipo de dispositivos robóticos aéreos.