Mundo virtual. Esteban Ierardo. Читать онлайн. Newlib. NEWLIB.NET

Автор: Esteban Ierardo
Издательство: Bookwire
Серия:
Жанр произведения: Документальная литература
Год издания: 0
isbn: 9789507546402
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300 veces “me gusta” en su cuenta de FB, el algoritmo de esta empresa informática global puede predecir tus opiniones y deseos mejor que tu esposa o esposo. También este estudio asegura que en elecciones presidenciales futuras FB podría conocer: 1) las opiniones políticas de decenas de millones de personas; 2) qué votantes cambiarían su voto y en qué sentido lo harían18.

      La gran amenaza para un sistema algorítmico no sería ya una sublevación humana del viejo estilo: barricadas, calles tomadas, movimientos revolucionarios armados, sino el ataque de virus que alteren los archivos de programas y gusanos informáticos que se propaguen de computadora a computadora. Los gusanos se replican. Por lo que una computadora podría enviar cientos de miles de copias de sí misma creando un efecto devastador a gran escala.

      Decir que todo necesita computarizarse, desde la producción a los servicios, la búsqueda de trabajo o el funcionamiento de las instituciones, supone decir que el complejo tecno-digital lo atraviesa casi todo. Y esta estructura necesita de algoritmos que a su vez dependen de modelos matemáticos. Y los algoritmos como centro del capitalismo digitalizado son capaces de reproducir las desigualdades, de hecho, mediante decisiones algorítmicas.

      El mundo dominado por números y cantidades no se trasforma en el capitalismo algorítmico. Las necesidades de la vida dependen cada vez más de algún tipo de numeración. Ejemplo sencillo: sin las comunicaciones mediadas por la tecnología digital el mundo colapsaría. Esas comunicaciones dependen de los números de nuestros celulares, de las direcciones IP, de nuestros números de tarjeta y documento personales. Para comunicarme, actuar y trabajar, necesito tener “mis números”. Y el sistema informatizado en su conjunto a su vez es regulado ya por el número de pasos y cálculos algorítmicos.

      Claro, esta matematización de la vida reduce los números a instrumento necesario para identificar a alguien, o para acceder a prestaciones y servicios. Desde un análisis de contrastes filosóficos, el mundo matematizado del capitalismo algorítmico es el reino de la instrumentalización absoluta matemática. Si pudiera pensar, la matemática algorítmica aborrecería la mística matemática pitagórica. Pitágoras, el pensador presocrático fundamental del siglo VI a. C., creía que el número es el ser. En su filosofía, sólo destinada a un círculo hermético de discípulos, los números sostienen un orden matemático y racional como condición para la existencia del cosmos. Ese orden matemático superior era parte de una espiritualidad que vibra en la llamada “música de las esferas”, o en las medias o canon con el que los antiguos escultores griegos tallaban sus esculturas o templos. La espiritualidad de las matemáticas pitagóricas estimulaba la contemplación de las cosas como testimonio de un cosmos u orden universal de origen, finalmente, divino. Lo matemático fue epítome también de un orden universal musical concebido según número y medida en el imaginario medieval de San Agustín. Una matemática como música, una idea que llega hasta el siglo XX en los proyectos musicales de Pierre Boulez o Xennakis.

      Los algoritmos no piensan.

      No piensan los algoritmos que deciden la compatibilidad casi perfecta entre Amy y Frank en “Cuelguen a DJ”. Pero esto ofrece dos lecturas. Por un lado, el no pensar de los algoritmos son parte de un modo de pensar precedente y necesario: la ideología del liberalismo económico que sostiene la dinámica del capital y los mercados, en la que siempre la ganancia y el resultado es lo fundamental. Este tipo de pensar es instrumental, tal como Max Weber o la Escuela de Frankfurt no se cansaron de señalar. Por otro lado, decir que hay un pensamiento tras el no pensar de los algoritmos es decir también que hay un engaño a detectar tras la insistencia en que los algoritmos no son conscientes. Los algoritmos no son conscientes en su funcionamiento programado, claro; pero todavía necesitan de una conciencia que genere esos algoritmos. La conciencia del programador, y tras esa conciencia, la estructura mental o modus cogitandi de un pensar instrumental económico-liberal insistente de un capitalismo que siempre se transforma, pero nunca altera su principio constante: optimización de ganancias y del poder económico como valor en sí mismo.

      Y la riqueza depende del aumento de la eficacia. Aquí los algoritmos tienen parte de su función. Pero también son parte de una mejor guía o auxilio para que los humanos cometan menos errores inútiles. Equivocarse menos es promesa de mejor utilidades o eficacia en algo. El perfeccionamiento de la eficiencia necesita entonces individuos que acudan, como si fuera un nuevo oráculo, a la inteligencia de los algoritmos para mejor saber lo que deberían pensar, sentir o hacer. O para no equivocare en la búsqueda de una pareja.

      2 Ver Karl Marx y Friedrich Engels, Manifiesto del Partido Comunista, Fundación de Investigaciones Marxistas, Madrid, 2013, traducción de Wenceslao Roces. Disponible en <www.pce.es/descarga/manifiestocomunista.pdf>. Ver también Eric Hobsbawn, Introducción al Manifiesto Comunista, Crítica, Barcelona, 1998.

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