Cristianos y musulmanes en la España medieval. Ron Barkai. Читать онлайн. Newlib. NEWLIB.NET

Автор: Ron Barkai
Издательство: Bookwire
Серия:
Жанр произведения: Документальная литература
Год издания: 0
isbn: 9788432152696
Скачать книгу
que perseguían a Israel, ése, con la inmensa mole del monte, oprimió a estos árabes que perseguían a la Iglesia del Señor[36].

      La comparación con el pueblo de Israel refuerza la autoimagen cristiana colectiva y, tal como ya lo hemos señalado, el origen de la comparación se halla en el hecho de que el cristianismo se ve a sí mismo como «el nuevo Israel» y en la transferencia de los tres elementos que determinan el destino del pueblo de Israel: el pecado, el castigo y la redención. El autor identifica el cristianismo español con la tercera de esas etapas y la lucha de Pelayo entraña el comienzo de la emancipación: «se pueblan las patrias, se restauran las iglesias».

      La versión que se consolidó en varias crónicas —cuando describen a los reyes cristianos que personifican la autoimagen positiva— está compuesta por sublimes virtudes personales, por una lucha inflexible contra los musulmanes y los rebeldes de todo tipo, por el fortalecimiento de la Iglesia y el reino, así como de su ampliación.

      La lucha contra el Islam está subrayada como la prueba más importante. Alfonso I el Católico es descrito como el hombre que doblegó muchas veces la arrogancia de los árabes y salvó ciudades de la opresión. Tal como corresponde a la grandeza de este rey, se produjo a su muerte un milagro: los ángeles entonaron salmos en su honor. Alfonso II el Casto se destacó, según la versión de Sebastián, por sus excepcionales virtudes personales: glorioso, casto, piadoso, inmaculado por su sublime actividad en favor de la Iglesia y que conquistó muchas victorias en sus luchas contra los ismaelitas. No sorprende, por lo tanto, que a su muerte subiera al Reino de los Cielos.

      La Crónica de Albelda concluye el capítulo sobre Alfonso III con una profecía y una plegaria: «La divina clemencia expela a los antedichos (los ismaelitas) de nuestras provincias tras los muros de los mares y conceda perpetuamente el reino poseído por ellos a los fieles de Cristo. Amén.» Este cronista es menos optimista que su contemporáneo, el autor de la Crónica Profética, que vaticinaba el desmoronamiento del Islam en España en sus propios días.

      Las dos crónicas —tanto la de Sampiro como la titulada «Pseudo-Isidórica»— ponen punto final al «período formativo». Las dos fueron escritas muy cerca una de la otra, a finales del siglo X o a comienzos del siglo XI, pero se nota una significativa diferencia entre ambas, tanto por su estructura como por el contenido y las imágenes.

      Si Sampiro tuvo la suerte de vivir toda su vida bajo un gobierno cristiano, el monje mozárabe que escribió la Crónica Pseudo-Isidórica vivió en Toledo bajo un gobierno musulmán, en el primer cuarto del siglo XI.

      La Crónica de Sampiro, escrita unos años después de la muerte de Alfonso III, influyó grandemente en la transformación de ese rey en el ideal y prototipo del héroe cristiano-hispano, tal como lo fuera Pelayo en las crónicas del siglo IX.

      La grandeza de Alfonso III se expresa principalmente en tres planos, que pasaron a ser los cartabones aceptados para la valoración del héroe cristiano-español en la Edad Media: sus virtudes personales, su guerra contra el Islam y su devoción cristiana.

      Los calificativos que Sampiro le confiere a ese rey son siempre en grado superlativo: varón guerrero, prudentísimo, gloriosísimo, el más cristiano de todos los reyes. El más importante de todos ellos es el de serenísimo, reservado para los emperadores de Roma. A los otros reyes, aunque sea positivamente, Sampiro no los trata con superlativos.

      El factor determinante para este cronista cuando juzga a los reyes de dicha época es la relación con el Islam. Los reyes «agresivos» en este sentido son elogiados también por otros aspectos, no sólo por su arrojo en el campo de batalla. Por otra parte, los reyes conciliadores son objeto de un reproche evidente; sobre el rey Froila, por ejemplo, el cronista dice con desprecio: «no venció ni una sola vez a las fuerzas del enemigo y el equitativo Juicio Divino lo apartó rápidamente del gobierno». Ramiro III, que suscribió un acuerdo con los musulmanes, es acusado de vanidoso (elatus) y fraudulento (falsilocuus); a criterio del cronista, estos atributos justificaron su destitución.

      La conciencia hispánica, en cambio, se destaca ya en el capítulo inicial de la Crónica Pseudo-Isidórica.