Un curso de amor. Mari Perron. Читать онлайн. Newlib. NEWLIB.NET

Автор: Mari Perron
Издательство: Bookwire
Серия:
Жанр произведения: Философия
Год издания: 0
isbn: 9789874935250
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el cielo ciertamente implica la elección de renunciar al infierno; aunque la verdad, en efecto, es la elección de renunciar a la ilusión, éstas son las únicas opciones reales que existen, y no se hacen extensivas a tus ilusiones sino sólo a la verdad. Pues en la verdad, todas las ilusiones desaparecen, y en el cielo queda vencido para siempre todo pensamiento del infierno.

      6.15 ¿Cómo puedo convencerte de que la paz es lo que deseas cuando no sabes qué es la paz? Quienes antaño rendían culto a los becerros de oro lo hacían porque no conocían otra opción. El concepto de un Dios de amor les era tan ajeno como lo es una vida de paz para ti. Lo que es extraño para el mundo ha cambiado, pero el mundo no. Quienes conviven con la guerra desean la paz. Quienes conviven con el fracaso buscan el éxito. Dicho de otro modo, en ambos casos lo que se está diciendo es esto: buscas encontrar sentido en un mundo demente, encontrar un significado, un propósito, donde no los hay.

      6.16 ¿Cómo puedo hacer que la paz sea atractiva para ti, que no la conoces? La Biblia dice: “El sol brilla y la lluvia cae sobre buenos y malos indistintamente”. Entonces, ¿por qué crees que la paz es sol perpetuo? La paz es simplemente el disfrute de la lluvia y del sol, de la noche al igual que del día. En la ausencia del juicio, la paz brilla sobre todo lo que contemplas, al igual que sobre cada situación que afrontas.

      6.17 Las situaciones también son relaciones. Cuando la paz entra en tus relaciones, las situaciones también son lo que les corresponde ser, y se perciben bajo la sagrada luz del cielo. Las situaciones ya no enfrentan a uno contra otro, haciendo imposible que ninguno consiga lo que pretende. El reto ahora se plantea en la creación, y no en el logro. Habiendo paz, los logros se alcanzan en el único lugar en el que tiene sentido desearlos. Con el logro, llegan la libertad y el reto de la creación. La creación se convierte en la nueva frontera, en la ocupación de aquellos que son demasiado jóvenes para descansar, que están demasiado interesados en seguir viviendo para recibir con agrado la paz de la muerte. Aquellos que no pudieron cambiar el mundo ni un ápice con su esfuerzo permanente, en paz crean el mundo de nuevo.

      6.18 Aquí encuentran las más bellas respuestas a sus preguntas. No hace falta tiempo, dinero, ni el sudor de su frente para cambiar el mundo: sólo hace falta amor. Un mundo perdonado es un todo, y en su totalidad es uno contigo. Es aquí, en la totalidad, donde mora la paz y se encuentra el cielo. Es desde la totalidad desde donde el cielo te espera.

      6.19 Piensa en esto ahora. ¿Cómo podría el cielo ser un lugar separado, un pedazo de geografía distinta del resto? ¿Cómo podría no abarcarlo todo y aun así ser lo que es: el hogar del hijo amado de Dios y la morada de Dios mismo? Es porque Dios no está separado de nada que tú tampoco puedes estarlo. Es porque Dios no está separado de nada que el cielo es el lugar donde tú estás. Es porque Dios es amor que todas tus relaciones son sagradas, y a través de ellas puedes encontrar el camino a Él y a tu Ser santo.

      6.20 ¿Se cortan tus relaciones con tus seres queridos cuando ellos abandonan el mundo? ¿Acaso no sigues pensando en ellos? ¿Y no sigues pensando en ellos como quienes eran en vida? ¿Cuál es la diferencia, en tu mente, entre quienes eran y quienes son después de la muerte? Si eres sincero, ¿admitirías sentir envidia, tener la percepción de que siguen existiendo, aunque sin el dolor y el lastre del cuerpo, y sin los límites impuestos sobre aquellos que permanecen aquí? Los imaginas todavía en forma humana, quizás, y sin embargo los imaginas felices y en paz. Incluso aquellos que afirman no creer en Dios ni en ninguna clase de vida después de la muerte admitirán, cuando se les anime a decir la verdad, que ésta es una imagen que ilumina su mente con paz y esperanza. Es una imagen tan antigua como la tierra y el cielo, y todo lo que se encuentra más allá. No surgió de una fantasía, ni se transmitió de una mente a otra, como a menudo ocurre con las historias. Forma parte de aquello que sabes que eres, y que prefieres negar a favor de pensamientos de muerte tan horribles que convierten la vida en una pesadilla.

      6.21 Es tu negación de todos tus pensamientos felices la que te ha llevado a una vida tan infeliz. Estás dispuesto a aceptar los pensamientos de terror y de pecado; sin embargo, acallas los pensamientos de resurrección y nueva vida antes de que puedan nacer, y los llamas “quimeras”. ¿Qué daño crees que te pueden hacer los pensamientos felices? Como mucho, los consideras delirantes. Pero lo que temes es quedar defraudado. Todo aquello que has deseado y que no has obtenido en tu vida lo utilizas como prueba para negarte cualquier esperanza. No comprendes la diferencia entre desear aquello que nunca podrá ser y aceptar aquello que es.

      6.22 El mundo no puede dejar de defraudarte, porque la concepción que tienes de él está basada en el engaño. Sólo te has engañado a ti mismo, y tu engaño no ha cambiado aquello que es, ni conseguirá hacerlo nunca. Sólo Dios y Sus ayudantes designados pueden llevarte desde este autoengaño a la verdad. Has sido tan hábil engañándote que ya no puedes ver la luz sin ayuda. Mas únete a tu hermano y la luz empezará a brillar, pues todos están aquí para ayudarte. Éste es el propósito del mundo y del amor más bondadoso: acabar con tu autoengaño y devolverte a la luz.

      CAPÍTULO 7

      7.1 En este punto es preciso realizar una importante inversión del pensamiento antes de que podamos continuar. Como se ha afirmado y se ha subrayado incontables veces ya, y aquí se repetirá, lo que des es lo que recibirás en verdad. Lo que no recibes es una medida de lo que te guardas. Tu corazón está acostumbrado a dar de una manera que tu mente no comparte. Tu mente desearía guardar todas las ideas por lo que te podrían aportar, y siente resentimiento cuando alguien tiene una idea que produce fruto y logra obtener todas las cosas deseables que hay en este mundo. “Yo tuve esa idea”, te lamentas cuando otro triunfa donde tú has fracasado. “Yo podría haber llegado donde esa persona está si no fuera por la injusticia de la vida”, te quejas. Tu mente habita en su propio mundo, hecho, en gran medida, de la repetición de frases que comienzan con: “Si tan sólo…”. Tu corazón, en cambio, sabe de dar y de recibir, un retorno no basado en el mundo de tu mente ni en las circunstancias físicas. A pesar de las decepciones más graves, tu corazón sabe que aquello que das, en verdad lo recibes.

      7.2 Y sin embargo, pretendes negarte a darle una parte de ti mismo incluso al amor, y esto es lo que hemos de corregir. Pues lo que te niegues a dar, no lo puedes recibir, y no puedes recibir una parte del cielo, ni conocer una parte de Dios o de tu propio Ser. Para recibir en verdad debes darlo todo. No obstante, ahora nos centraremos más en lo que te guardas que en lo que das, pues aún no comprendes lo que podrías dar, porque no reconoces qué es lo que tienes para dar. Sí reconoces, sin embargo, lo que te guardas, y puedes empezar a reconocerlo en todas las situaciones. A medida que en tu corazón se vaya despertando la conciencia de qué es lo que te reservas, empezarás a darte cuenta de qué es lo que no das y, al mismo tiempo, de qué es lo que tienes para dar.

      7.3 La comparación de una cosa con otra, una comparación que busca diferencias, las magnifica y les pone distintos nombres, es la base que sustenta todo aprendizaje en vuestro mundo. Se fundamenta en el contraste y los opuestos, así como en la clasificación por grupos y especies. Se distingue y se separa no sólo a cada persona, sino también a grupos de personas, parcelas de suelo, sistemas y organizaciones, el mundo natural y el mundo mecanicista, el cielo y la tierra, lo divino y lo humano.

      7.4 Para poder identificarte en este mundo, has tenido que reservar una parte de ti y referirte a ella diciendo: “Esto es lo que me hace único”. Sin esta parte tuya que has clasificado como única, tu existencia parecería tener incluso menos sentido del que tiene ahora. De este modo, aquello que más te distingue, o aquello que has decidido que más te separa, es lo que más valoras.

      7.5 Este pensamiento ya constituye por sí solo todo un sistema, pues es el pensamiento principal según el cual vives tu vida. Dedicas tus esfuerzos a mantener la ilusión de que lo que eres ha de ser protegido, y que tu protección depende de mantener separada esa parte de ti. Al igual que el amor que mantienes aislado de este mundo, este pensamiento también se puede aprovechar, porque reconoce que estás tan aislado de este mundo como lo está el amor. Aunque las duras realidades del mundo ocupen tu cuerpo y tu tiempo, no permites que el mundo se apropie de esta única parte tuya que has apartado. Esta parte se encuentra resguardada dentro de tu corazón, y es con la que ahora vamos a trabajar.

      7.6