Un curso de amor. Mari Perron. Читать онлайн. Newlib. NEWLIB.NET

Автор: Mari Perron
Издательство: Bookwire
Серия:
Жанр произведения: Философия
Год издания: 0
isbn: 9789874935250
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concretos de cada una de ellas. Esto es lo que te cuesta concebir y lo que tu corazón debe aprender de nuevo. Toda verdad es susceptible de generalización porque a la verdad no le interesa ninguna de las formas o de los datos concretos de vuestro mundo. Crees que la relación existe entre un cuerpo y otro, y mientras sigas creyendo que esto es así, no comprenderás ni las relaciones ni la unión, ni llegarás a reconocer qué es el amor.

      5.6 La relación es lo que existe entre una cosa y otra. No es una cosa u otra cosa. No es una tercera cosa en el sentido de ser un tercer objeto; no obstante, sí que es algo separado, un tercer algo. Te das cuenta de que existe una relación entre tu mano y un lápiz cuando vas a apuntar algo, pero se trata de una relación que das por sentada hasta tal punto que te has olvidado de que existe. Toda verdad se encuentra en una relación, incluso en una tan sencilla como ésta. El lápiz no es real, ni tampoco lo es la mano que lo sostiene; sin embargo, la relación entre los dos es completamente real. “Cuando dos o más se unen” no es una exhortación a la unión de cuerpos. Es una declaración que describe lo verdaderamente real, la única realidad que existe. La unión es lo que es real, y lo que lleva a toda la creación a entonar un canto de alegría. Ninguna cosa existe sin otra. Causa y efecto son una misma cosa. Por lo tanto, una cosa no puede causar otra sin que sean una, o sin que estén unidas en verdad.

      5.7 Ahora empezamos a pintarte un nuevo cuadro, un cuadro de cosas no vistas antes, si bien eran visibles para tu corazón, aunque no lo fueran para tus ojos. Tu corazón conoce el amor sin necesidad de verlo. Tú le das una forma y dices: “Amo a esta persona” o “Amo aquello”; sin embargo, sabes que el amor existe con independencia del objeto de tu afecto. El amor se aísla en un marco que no es de este mundo. Alzas objetos para capturarlo, para poner en un marco la visión del amor, y así decir: “Es esto”. Sin embargo, cuando ya has conseguido capturarlo y lo tienes colgado para que todo el mundo lo contemple, te das cuenta de que eso no es amor, en absoluto. Entonces empiezas a erigir tus defensas, las pruebas que puedes aducir para afirmar: “Sí, esto sí que es amor, y lo tengo aquí, colgado en la pared donde lo contemplo. Es mío, para poseerlo, conservarlo y atesorarlo. Mientras permanezca donde pueda verlo, para mí es real y estoy a salvo”.

      5.8 “Ah” –piensas, cuando hallas el amor– “ahora mi corazón canta; ahora sé exactamente en qué consiste el amor”. Y asocias el amor que has encontrado con la persona en la que lo has encontrado, e inmediatamente buscas conservarlo. Hay millones de museos dedicados al amor, muchos más que altares. Sin embargo, vuestros museos no pueden conservar el amor. Os habéis convertido en coleccionistas, en vez de recolectores. Vuestro miedo se ha hecho tan enorme que, por seguridad, habéis coleccionado todo lo que lo podría combatir. Al igual que el marco de amor que cuelga en la pared, las colecciones que llenan vuestras estanterías, ya sean de ideas, de dinero o de objetos para contemplar, constituyen vuestros intentos desesperados de guardaros algo para vosotros, apartado de todo lo demás. Al aislar el amor, reconocisteis que no hay lugar para él aquí; pero luego procedisteis a aislaros vosotros mismos, así como todo lo demás que considerabais valioso. Edificáis vuestras entidades bancarias y vuestros museos como palacios a vuestro amor, y ya no veis los becerros de oro escondidos entre las paredes del palacio.

      5.9 Esta compulsión por conservar las cosas no es sino vuestro afán de dejar una huella en el mundo, una huella que diga: “He acumulado mucho en mi tiempo aquí. Estas cosas que amo son lo que dejo al mundo, lo que transmito; declaran que yo estuve aquí”. Nuevamente, la idea es acertada, mas tan lamentablemente descarrilada que pone en ridículo aquello que sois. El amor efectivamente señala tu lugar; pero en la eternidad, no aquí. Lo que dejas atrás nunca es real.

      5.10 El amor reunido es una celebración. El amor coleccionado es una parodia del amor. Es necesario reconocer y comprender esta diferencia, así como la compulsión de colocar el amor en un lugar apartado de lo demás, ya que si se comprenden, es posible dotar de sentido a estas compulsiones. Si se comprenden, pueden empezar a traer cordura a un mundo demente.

      5.11 Aún no crees ni comprendes que las compulsiones que sientes son reales, y que no son ni buenas ni malas. Tus sentimientos en verdad proceden del amor; es la respuesta que les das la que está dirigida por el miedo. Incluso los sentimientos de destrucción y violencia proceden del amor. No eres malo, y no tienes sentimientos que puedan calificarse como malos. Sin embargo, estás equivocado en lo que respecta al significado de tus sentimientos, y en cómo éstos te traerán amor y te llevarán al amor.

      5.12 Es en la comprensión de la relación que existe entre lo que sientes y lo que haces donde se aprenden las lecciones del amor. Cada sentimiento requiere que te entregues a una relación con él, porque es allí donde encontrarás el amor. En cada unión, en cada entrega, ahí es donde existe el amor. Cada unión, cada entrega va precedida de la suspensión del juicio. Donde haya juicio, no puede haber unión ni entrega que permita la comprensión. Aquello que juzgas permanece fuera de ti, y lo que permanece fuera de ti es lo que te llama a hacer lo que el amor te llamaría a no hacer. Lo que permanece fuera es todo lo que no se ha unido contigo. Lo que se ha unido a ti se vuelve real al unirse, y únicamente el amor es real.

      5.13 ¿Ves la utilidad práctica de esta lección? ¿Qué terror puede provocar un impulso violento que, una vez unido al amor, se convierte en otra cosa? Un impulso violento puede significar muchas cosas, pero latente siempre en él se esconde un deseo irresistible de paz. La paz puede significar la destrucción de lo viejo, y el amor puede facilitar el auge y la caída de muchos ejércitos. ¿Qué ejércitos destructores sacudirán el mundo cuando se los lleve ante el amor?

      5.14 Dentro de ti, el mundo entero está seguro, protegido y a salvo. No reina el terror ni acechan las pesadillas en la noche. Una vez más, te señalaré la diferencia entre lo que está dentro y lo que está fuera: dentro está todo aquello que se ha unido a ti. Fuera está todo aquello que quieres mantener separado. Dentro de ti se encuentran cada una de las relaciones que has tenido con algo. Fuera de ti se encuentra todo aquello que has mantenido separado, etiquetado, juzgado y coleccionado en tus estanterías.

      5.15 En esto consisten los dos mundos, y nada más. Aquel que ves como real es el que mantienes fuera de ti, donde puedes contemplarlo con los ojos del cuerpo. Aquel que no ves y en el que no crees es el que no se puede ver mirando hacia fuera, y sin embargo éste es el que verdaderamente es real. Mirar hacia dentro y ver el mundo real requiere otra clase de visión: la visión de tu corazón, la visión del amor, la visión de Cristo en ti.

      5.16 Te asomas desde la puerta de tu casa, y tanto si ves calles residenciales iluminadas por farolas, como si ves calles atestadas de basura y delincuencia, o campos sembrados, dices que ése es el mundo real. Es el mundo al que sales para ganarte la vida, para recibir tu educación, para encontrar pareja. Pero la casa en la que te encuentras, de una manera parecida a tu mundo interior, es donde vives la vida que tiene más sentido. Es donde se forman tus valores, donde se toman tus decisiones y donde te encuentras a salvo. La comparación no es en vano, ya que tu hogar está dentro de ti y es real, tan real como aparenta ser la casa que te has hecho dentro del mundo. Puedes decir que el mundo real está en algún lugar fuera de ti, al igual que imaginas que el mundo real está ahí fuera, al otro lado de tu puerta. Sin embargo, el hecho de afirmarlo no hace que sea cierto.

      5.17 Es tu deseo permanente de relacionarte sólo con el mundo exterior el que hace que ese mundo siga existiendo. Y ello se debe a que no defines las relaciones como una unión. Aquello con lo que te unes se convierte en real. Al incorporarlo a tu Ser, lo conviertes en real porque lo haces uno con tu verdadero Ser. Ésta es la realidad. Todo aquello con lo que no te unes permanece fuera y es una ilusión, pues aquello que no es uno contigo, no existe.

      5.18 De este modo, te conviertes en un cuerpo que se mueve por un mundo ilusorio en el que nada es real y nada ocurre en verdad. Este mundo ilusorio está repleto de cosas que te has dicho y te han enseñado que has de hacer, pero que no quieres hacer. Cuantas más cosas de ese estilo hay en tu vida, más pequeña se hace tu realidad. Todo aquello que se uniría a ti, para convertirse en parte del mundo real creado por ti, permanece fuera de tu alcance.

      5.19 No hay nada en tu mundo que no pueda convertirse en sagrado a través de la relación contigo, porque eres la santidad personificada. Esto no lo sabes, únicamente porque llenas tu mente y dejas tu corazón