Un curso de amor. Mari Perron. Читать онлайн. Newlib. NEWLIB.NET

Автор: Mari Perron
Издательство: Bookwire
Серия:
Жанр произведения: Философия
Год издания: 0
isbn: 9789874935250
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manera mucho más completa que como percibe tu mente dividida. Hasta vuestro lenguaje y vuestras imágenes reflejan esta verdad, esta diferencia entre la sabiduría de tu corazón y la de tu mente. Se dice que el corazón se rompe, pero la imagen que estas palabras evocan es la de un corazón resquebrajado; no la de un corazón partido en trozos. Tu cerebro, en cambio, está dividido en los hemisferios derecho e izquierdo, cada uno de los cuales tiene una función distinta. Aunque tu cerebro y tu mente no son lo mismo, la imagen que tienes de tu mente, y de lo que hace y lo que no hace, está vinculada con la imagen que tienes de tu cerebro. Deja que esta imagen se vaya y concéntrate en tu corazón como un todo, sea cual sea tu visión de su estado actual. Aunque esté herido, ensangrentado, roto o pleno, descansa íntegro dentro de ti en el centro de quien eres.

      7.19 Es desde este centro desde donde la verdad iluminará tu camino.

      7.20 Es desde este centro desde donde llegarás a comprender que la relación existe en la totalidad. Hemos empezado a desalojar la idea de que te encuentras separado y solo, como un ser desconectado de todos los demás. Aún no has perdonado del todo aquello que ha generado esta percepción errónea, ni lo harás hasta que hayas alcanzado una mayor comprensión. Pues no puedes abandonar la única realidad que conoces sin creer en la verdad de lo que realmente eres y sin haber alcanzado una mínima comprensión de ella.

      7.21 Si no puedes estar solo, debes de estar permanentemente en relación. En consecuencia, la relación no debe de depender de la interacción, tal como tú la entiendes. Es fácil observar la relación entre un lápiz y tu mano, entre tu cuerpo y otro cuerpo, entre los actos que realizas y los efectos que parecen causar. Todas estas relaciones se basan en lo que os dicen vuestros sentidos, que son la evidencia en la que os habéis apoyado para entender vuestro mundo. Quienes depositan su confianza en maneras de saber que no están regidas por los sentidos aceptados, despiertan recelo. Y sin embargo, aceptáis muchas causas de vuestros sentimientos, desde cambios en las condiciones meteorológicas hasta enfermedades no constatadas y no verificables. Habéis dado permiso a otros, a quienes atribuís una mayor autoridad de la que vosotros tenéis, para proporcionaros su versión de la verdad, y con el fin de mantener la coherencia elegís creer en la versión de la verdad que predomina en vuestra sociedad. De este modo, la verdad es distinta según el lugar en el que te encuentres, e incluso parece estar en conflicto. Te aferras a verdades conocidas, pese a ser consciente de su inestabilidad en el tiempo y en el espacio, y de esta manera vives con la negación constante de que, incluso aquello que te es conocido, no te es conocido en absoluto. Por tanto, te aferras a la única cosa segura que impregna tu existencia: la certeza de que la muerte te llevará a ti y a todos tus seres queridos.

      7.22 Date cuenta de que, cuando se te pide que abandones esto, se te pide que abandones una existencia tan morbosa que cualquiera con un poco de cordura se alegraría de lanzarla al viento y pedir otra opción. Existe otra opción. No en sueños de fantasía sino en verdad. No en formas y circunstancias cambiantes, sino en constancia eterna.

      7.23 Acepta una nueva autoridad, aunque sólo sea durante el corto tiempo que te llevará la lectura de estas palabras. Empieza con esta idea: la de abrirte a la posibilidad de que una verdad nueva sea revelada a tu corazón, que espera. Sostén en tu corazón la idea de que, mientras lees estas palabras –y cuando hayas terminado de leerlas–, su veracidad te será revelada. Permite que tu corazón se abra a una nueva clase de prueba de lo que constituye la verdad. No pienses en otro resultado que no sea tu felicidad, y cuando la felicidad llegue, no la niegues, ni niegues su fuente. Recuérdate que cuando el amor llegue para llenar tu corazón, no lo negarás, ni negarás su fuente. No es necesario que creas que esto ocurrirá; sólo que te abras a la posibilidad de que pueda ocurrir. No le des la espalda a la esperanza que se te está ofreciendo, y cuando nueva vida llegue fluyendo a liberar a la antigua, no olvides desde dónde llegó.

      CAPÍTULO 8

      8.1 Has determinado que los pensamientos de tu corazón son tus emociones. Estos pensamientos son distintos de la sabiduría de tu corazón, de la que ya hemos hablado: la sabiduría que sabe poner a un lado el amor, así como tu propio Ser. Las emociones, los pensamientos de tu corazón, son aquello con lo que ahora vamos a trabajar, y al hacerlo separaremos la verdad de la percepción que tienes de ella.

      8.2 Este programa de estudios pretende ayudarte a ver que tus emociones no son los verdaderos pensamientos de tu corazón. ¿En qué otro lenguaje podría hablar tu corazón? En un lenguaje susurrado y tan suave que no lo conocen quienes no cultivan la quietud. El lenguaje de tu corazón es el lenguaje de la comunión.

      8.3 Comunión es la unión que aquí definiremos como de nivel superior, aunque en verdad, la unión no se divide en niveles. En el aprendizaje, la idea de niveles te es útil y te ayudará a ver que avanzas desde una etapa, o nivel de aprendizaje, a otra. Se trata de un proceso de recordar más que de aprender, y esto también lo entenderás a medida que vayas recuperando la memoria. Tu corazón te ayudará a recordar en vez de pensar y, de esta manera, el recordar se percibirá como el lenguaje del corazón.

      8.4 No se trata de recordar días pasados que hayas vivido en la Tierra, sino de recordar quién eres en verdad. Brota desde la parte más honda de ti, desde el centro en el que estás unido con Cristo. No habla de experiencias vividas aquí, no viste ningún semblante y no lleva ningún símbolo. Es el recuerdo de la totalidad, del todo indiviso.

      8.5 Multitud de pensamientos y también de emociones parecen bloquear tu camino a la quietud, donde puedes hallar este recuerdo. Sin embargo, como ya has comprobado una y otra vez, el Espíritu Santo puede usar para un propósito más elevado lo que tú has hecho, cuando tu propósito esté unido al del espíritu. Así que examinaremos una nueva forma de observar las emociones, una forma que permitirá que te faciliten el aprendizaje, en vez de bloquearlo.

      8.6 Concibes el corazón como la sede del sentimiento, por lo que asocias las emociones con tu corazón. Sin embargo, en realidad las emociones son las reacciones de tu cuerpo ante estímulos que llegan a través de tus sentidos. Así, la visión de una preciosa puesta de sol puede llenar tus ojos de lágrimas. Un mínimo contacto entre tu mano y la piel de un recién nacido puede hacerte sentir como si tu corazón se desbordase de amor. Palabras ásperas que llegan a través de tus oídos pueden hacer que tu rostro se sonroje y tu corazón lata con una pesadez que identificas como enfado, o con un escozor que llamarías vergüenza. Problemas que se van acumulando y que parecen más de lo que podrías soportar pueden causar una perturbación emocional, o incluso una crisis nerviosa. En estas situaciones, o bien se producen demasiados sentimientos al mismo tiempo, o bien se desconecta totalmente todo sentimiento. Al igual que con todo lo demás en este mundo, te esfuerzas por conseguir un equilibrio que permita que tu corazón lata a un único ritmo estable, que las emociones surjan de una en una, y que tengas sentimientos que puedas controlar. Y sin embargo, te sientes controlado por los sentimientos, por emociones que parecen tener vida propia, y por un cuerpo que reacciona ante todo ello en formas que te hacen sentir incómodo, angustiado, eufórico o aterrorizado.

      8.7 Nada de esto refleja lo que tu corazón te diría, sino que encubre el lenguaje del corazón y sepulta la quietud bajo el siempre cambiante entorno de la vida vivida en la superficie, como si tu propia piel fuera el patio de recreo de todos los ángeles y demonios que desearían danzar sobre ella. Lo que desearías recordar queda reemplazado por los recuerdos de estas emociones, tan numerosas que sería imposible contar incluso las de un solo día, incluso en aquellos que afirman no tenerlas. No es a tus pensamientos a los que acudes en busca de pruebas para tu resentimiento, de municiones para tu venganza, de dolor para tu recuerdo. Es a tus emociones a las que recurres, esos sentimientos que dirías que provienen de tu propio corazón.

      8.8 ¡Qué disparate creer que el amor podría morar con semejantes compañías! Si éstas se encuentran en tu corazón, ¿dónde está el amor? Si estas ilusiones fueran reales, no cabría el amor en absoluto, pero el amor mora donde la ilusión no puede entrar. Estas ilusiones son como lapas sobre tu corazón, adheridas a la superficie, aunque sin impedir que tu corazón cumpla su función ni que lleve dentro aquello que te mantiene a salvo, sobre este mar tempestuoso.

      8.9 A salvo, dentro de tu corazón, se encuentra la realidad