También la cultura de las organizaciones se ve sometida a fuertes tensiones bajo estas nuevas condiciones de desenvolvimiento del campo organizacional. No solo inciden las exigencias de cambio a que se hallan sujetas las propias organizaciones, tanto en el plano académico como del gobierno interno (Brunner, 2011c), la gestión (Arata y Rodríguez, 2009) y el relacionamiento con el entorno y una variedad de stakeholders, sino que, además, la presión (push and pull) ejercida por las fuerzas de los mercados y los procesos de mercadización (Brunner, 2013a y 2009), los requerimientos y obligaciones que impone el Estado evaluativo y regulador (Neave, 2012; Levy-Faur, 2011) y los efectos de las nuevas modalidades de financiamiento que la autoridad pública utiliza para la educación terciaria. Seguramente, los dos enfoques que mejor representan los cambios que están ocurriendo en las culturas organizacionales de las universidades e instituciones no universitarias de educación superior son aquellos utilizados en la literatura para el análisis de instituciones emprendedoras (Clark, 2004 y 1998; Bernasconi, 2011) y el surgimiento de prácticas inspiradas por la escuela de la nueva gerencia pública (NPM) (Arata y Rodríguez, 2009; Fernández y Bernasconi, 2012).
Las consecuencias de ambos enfoques sobre variados aspectos de las organizaciones universitarias y sus culturas se hallan amplia y polémicamente documentadas en la literatura internacional (Clark, 2008; Marginson y Considine, 2000) y, desde un ángulo crítico, en la literatura del “capitalismo académico” (Slaughter y Rhoades, 2004). En Chile su análisis aparece incluido en estudios sobre las dinámicas de transformación en instituciones públicas y privadas (Brunner, 2012; Brunner y Peña, 2011a y 2011b; Enders y Jongbloed, 2007), sobre la profesión académica (González, Brunner y Salmi, 2013; Bernasconi, 2010 y 2006), la gestión estratégica y de la calidad (Arata y Rodríguez, 2009), la organización de la docencia e investigación (Palomo, Veloso y Schmal, 2007), los convenios de desempeño (Yutronic et al., 2010; López et al., 2011) y la medición de la producción, la productividad y el impacto de la investigación (González-Araya y Verdugo, 2010; Brunner y Salazar, 2012 y 2008). Respecto de este último ítem, hay también estudios chilenos interesantes sobre varias disciplinas, como ciencias sociales (Ariztía, 2012), psicología, ciencia política, economía y administración, geología, odontología, ecología, ciencias de la salud, relaciones de la universidad con su entorno a nivel del desarrollo local y regional y su papel de transferencia y vinculación con el sector productivo y la esfera pública (Bío Bío’s Regional Steering Committee, 2009; Eyzaguirre et al., 2005).
En suma, la educación superior de acceso universal, sobre todo en países de desarrollo mediano como Chile, y más particularmente, con un régimen de provisión mixta expuesto a las fuerzas entrecruzadas del mercado, la política y los comportamientos competitivos de las instituciones, se encuentra sujeta a una serie de tensiones y contradicciones y enfrenta una serie de encrucijadas que tendrán que ser abordadas, negociadas, administradas y resueltas (al menos en el sentido del muddling through de Lindblom) durante la próxima década. Hay una gran diversidad dentro del sistema, con múltiples y diferenciadas instituciones, mercados y partes interesadas, todo lo cual plantea desafíos de gobernanza, coordinación, regulación y financiamiento y de adaptación de un sistema descentralizado a cambios en su entorno. Desde el punto de vista cultural, existe una lucha por la propia idea y el sentido de la educación superior, particularmente la “idea de la universidad” (Millas, 2012; Brunner, 2011a; Brunner y Peña, 2011b; Barros y Fontaine, 2011a y 2011b; Morandé, 2011) y su destino en las condiciones de posmodernidad.
Asimismo, cuestiones relativas a los nuevos proveedores, las redes internacionales de provisión, el lucro y la comercialización de las universidades, el estatuto público de las instituciones, sus modalidades de financiamiento, los modos de producción y transmisión (MP y MT), la vinculación con el desarrollo a nivel glonacal (global, nacional y local), los beneficios sociales e individuales, monetarios y no monetarios, las variadas mediciones de la actividad académica, del desempeño y los resultados, la proliferación de rankings nacionales, regionales e internacionales, todo esto contribuye a multiplicar las incertidumbres que hoy rodean a este sector declarado estratégico para la emergente sociedad de la información y el aprendizaje y para un desarrollo económico basado en el uso intensivo del conocimiento. A esto se agrega una fuerte pugna —político-ideológica pero también técnica, académica y cultural— respecto de las políticas más convenientes para ayudar a los sistemas nacionales y a las instituciones a hacer frente a estas cuestiones e incertidumbres. En Chile este conflicto es particularmente agudo y apunta a los fundamentos del régimen de provisión, a la economía política subyacente y a la gobernanza del sistema, cuya trayectoria a lo largo del último medio siglo hemos descrito y analizado en sus principales rasgos en las secciones precedentes.
En breve, la educación superior chilena ha estado experimentando importantes ajustes en su trayectoria desde el momento en que se inicia el proceso de masificación (en 1990) y, más intensamente, durante los últimos cinco años, en parte debido a la complejidad creciente del campo organizacional y en parte debido a la evolución de las ideas que orientan las políticas, motivadas a su vez por variados factores, entre ellos y de manera relevante, las protestas estudiantiles desencadenadas en 2011. Se han producido cambios importantes en el campo organizacional; en el marco institucional dentro del cual se desenvuelve (aspectos regulativos, normativos y culturales); en la gobernanza, por variaciones en la relación entre el Estado, los mercados y las organizaciones; en el paradigma de políticas públicas dirigidas al sector y en el financiamiento de las organizaciones, tanto aquel originado en fuentes públicas como el de fuentes privadas. La última sección está dedicada a analizar estas distintas dimensiones del cambio de la educación superior chilena durante el último medio siglo y a ponerlas en perspectiva.
6. ENSAYO DE INTERPRETACIÓN DEL CAMBIO DE LA EDUCACIÓN CHILENA EN PERSPECTIVA LARGA
El objetivo de esta sección final es ofrecer elementos de conclusión del presente capítulo y de perspectiva para contribuir a la elaboración de un enfoque integrado del cambio de la educación superior chilena durante períodos relativamente largos. Se trata pues de un ensayo que, basado en el análisis y las consideraciones del cuerpo principal del capítulo, esboza hipótesis interpretativas y formula conjeturas sobre cómo identificar el patrón de cambio del sistema chileno.
Perspectivas cortas y largas
Lo habitual hasta aquí ha sido estudiar instancias cortas de cambio: un hito determinado, una administración de gobierno, una reforma concreta, un cambio legislativo importante, una política específica de efectos decisivos. Con la larga duración, en tanto, surge la necesidad de un enfoque que considere integrada o al menos sumativamente los diversos dominios en que ocurre el cambio y sus diferentes dimensiones en cada dominio. Es una tarea compleja y de envergadura15, pues supone combinar distintos intereses de estudio, trascender los minuciosos especialismos y querellas de autores, corrientes y escuelas y desplazarse entre diversos niveles de análisis, unidades de estudio, temporalidades e instancias y dinámicas de transformación. Naturalmente, aquí nos limitamos a proporcionar algunas pistas y claves para continuar más adelante desarrollando este trabajo con mayor latitud. Ingresemos pues a este territorio relativamente desconocido.
Lo primero que cabe observar es lo siguiente: que, como ya anticipamos, los estudios existentes sobre la evolución de la educación superior chilena son habitualmente interpretaciones parciales o puntuales. Se refieren ya bien a períodos breves (Zapata et al., 2011); a políticas específicas, como en los casos del financiamiento (Salas, 2010), el régimen