Si bien el proyecto no cumplió en la totalidad el programa propuesto por los arquitectos, sí recoge sus planteamientos básicos. El núcleo central del mismo es el antiguo palacio municipal, un edificio de severas formas geométricas diseñado por Martín Rodríguez (de la empresa H y M Rodríguez e Hijos, ganadores del concurso público convocado en 1931 por el minicipio de Medellín para el diseño del mismo), que fue reciclado y utilizado como la sede principal; contiguo al edificio, en la parte oriental, se construyó un espacio público urbano, para lo cual fue necesario demoler prácticamente dos manzanas. Esto constituyó una intervención que dejó a un lado el antiguo palacio departamental, aunque conectado visual y espacialmente con el museo. En este nuevo espacio, muy convencional en su concepción, se prolongó el museo en la ciudad, lo que creó un dominio cultural sobre el entorno con la construcción de la Plazoleta de las Esculturas o Plaza Botero, donde se instalaron catorce obras de Fernando Botero.48 La intervención del proyecto en términos físicos fue muy localizada, pero sus efectos e incidencia en la ciudad fueron sustanciales en la medida en que definió, a partir de octubre del 2000, cuando se inauguró, el inicio de la resignificación del centro. Aparte de la transformación física, la valoración arquitectónica generó un aire de positividad y marcó la pauta para las futuras intervenciones complementarias del centro simbólico de la ciudad.
Cerca de allí, se adelantó el Plan Parcial de La Alpujarra II, en desarrollo de lo definido en el pot como el proyecto estratégico de la Recomposición del Espacio Urbano de La Alpujarra (que incluye el centro de negocios). El proyecto fue realizado por el Laboratorio de Arquitectura y Urbanismo (laur) de la Universidad Pontificia Bolivariana.49 Inicialmente las Empresas Públicas Municipales (ee.pp.mm.), promotoras del proyecto, lo plantearon como un complemento a su sede administrativa —el denominado “Edificio Inteligente”—, especialmente como un parqueadero para sus funcionarios. Pero la propuesta fue más allá de eso; los diseñadores pensaban en una escala de ciudad, proyectando el conjunto como una centralidad metropolitana, en la que se incluía un proyecto urbano de plaza y un edificio complementario. El conjunto de la plaza, conformado propiamente por un espacio en piso duro, fuentes, bosques y jardines, juegos y los parqueaderos solicitados, era el centro del proyecto. El edificio complementario se planteó como una pieza de arquitectura longitudinal que enmarcara en la parte occidental el vacío de la plaza, para determinar una fachada y terminar de configurarla, convirtiéndose, de esta manera, en una puerta hacia el Centro Administrativo La Alpujarra. Este edificio, denominado Museo Interactivo de las Empresas Públicas de Medellín, ahora epm, fue destinado precisamente para museo en el segundo piso y para locales comerciales en contacto con la plaza, en el primer piso. Ambos proyectos, la plaza y el museo, fueron inaugurados en el año 2000. Para terminar de cumplir con el propósito inicial y configurar todo este sector urbano, entre julio del 2003 y abril del 2005 se adelantó el proyecto del Centro Internacional de Convenciones Plaza Mayor,50 que combina el espacio público abierto —plaza, bosques, senderos— con los otros espacios del sector, y con los volúmenes arquitectónicos que contienen los auditorios y salas de reuniones, teniendo como referente el denominado Cubo de Madera, donde está el principal salón de reuniones.
Este sector del centro urbano expandido de Medellín, en el decenio del noventa y antes de cerrar el siglo xx, fue concentrando un grupo de edificios de gran valor iconográfico urbano —”Edificio Inteligente”, Museo Interactivo y Plaza Mayor—, que, en buena medida, fueron dando una idea de una ciudad más moderna, con visión de futuro y articulada al mundo, todo lo anterior expresado en los materiales de los edificios —acero, vidrio, piedra y madera—, o en el carácter impreso en las formas que los enlazan con ciertas tendencias dominantes en la arquitectura contemporánea. De la misma manera, nuevas formas de espacialidad pública se iban perfilando desde el momento de la construcción de la Plaza de La Alpujarra II, donde el proceso de apropiación por parte de la comunidad determinó que esta se convirtiera en un gran espacio urbano y no en uno restrictivo, solo para funcionarios y visitantes de las oficinas, como se había pensado inicialmente. Seguramente las bondades intrínsecas del proyecto, en materialidad y componentes, originaron ese dramático y maravilloso cambio de uso público que concluyó en la realización del Parque de los Pies Descalzos. Así se abrió una nueva posibilidad para otros espacios públicos no pensados inicialmente en el pot, pero definidos en el proceso dentro de los planes gubernamentales, como iría a ocurrir con el Parque de los Deseos, en el norte de la ciudad.
Конец ознакомительного фрагмента.
Текст предоставлен ООО «ЛитРес».
Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию на ЛитРес.
Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.